Con el fin de mantener un buen estado de salud, el cuerpo humano desarrolla unos sistemas de defensa naturales para protegerse de patógenos y factores ambientales nocivos: la piel(actúa como barrera protectora)  y las defensas del tracto gastrointestinal.
Los componenetes de las defensas naturales en el tracto gastrointestinal son:

  1. La microbionta intestinal y el efecto barrera.
  2. La mucosa y epitelio intestinales.
  3. El sistema inmune intestinal.
El cuerpo humano se ve obligado  adaptarse constantemente en respuesta a los cambios que sufrimos en la vida, o a factores ambientales y relacionados con nuestro estilo de vida.
A medida que envejecemos, la respuesta inmune se va alternado de forma significativa, con el incremento a la predisposición a sufrir infecciones relacionadas con el sistema inmune. Cuando se debilitan las defensas naturales del tracto gastrointestinal puede provocar enfermedades. Si la microbiota intestinal se ve incapaz de proteger al hospedador frente a los patógenos, éstos pueden atacar la 2ª línea de defensa-la mucosa y el moco intestinal- y desencadenar una respuesta de la mucosa, y como consecuencia, del sistema inmune(la 3ª línea de defensa) se ve obligado a intensificar su respuesta inflamatoria. Esta reacción local, controlada por las citokinas puede tener consecuencias negativas sobre la pared digestiva y provocar alteraciones del tránsito intestinal con faces alternas de de diarrea y estreñimiento.

PROBIÓTICOS:

Son microorganismos vivos que al ser ingeridos ejercen algún efecto beneficioso sobre la salud más allá de sus propiedades nutricionales.
Hay datos prometedores sobre los efectos de los probióticos como adyuvantes de la inmunización, pero son necesarios nuevos estudios para comprender las propiedades inmunomoduladoras de los probióticos, si sus efectos dependen de la edad y de la cepa utilizada y su relevancia en la práctica clínica como potenciadores del efecto de la vacunación.
Se convierten en una herramienta estupenda para combatir enfermedades como las que inflaman el intestino o la del intestino irritable.
Consiguen mejorar lo que es la intolerancia a la lactosa.
Diversos estudios llevados a cabo también coinciden en subrayar que son estupendos para reducir de manera contundente los riesgos de sufrir cáncer de colón.
Hay evidencia científica sobre la modificación que producen los probióticos sobre la composición de la microbionta intestinal.Se ha demostrado que la ingesta de probióticos aumenta la concentración de bacterias beneficiosas para la salud (lactobacilos y bifidobacterias) en las heces y reduce la de bacterias nocivas (clostridios y enterococos).

Algunas cepas probióticas protegen al organismo frente a la adherencia, colonización, reproducción y /o efectos dañinos de enteropatógenos específicos sobre la mucosa. Entre los mecanismos responsables de esta resistencia a la colonización cabe citar:

  1. Formación de un medio más hostil debido a la reducción del pH luminal por medio de la síntesis de ácidos grasos de cadena corta.
  2. Liberación de sustancias antibióticas (bacteriocinas).
  3. Agotamiento de los sustratos y/o competencia de los mismos, lo que provoca que los patógenos se queden sin nutrientes.
  4. Inhibición de la capacidad de adhesión de las bacterias patógenas a los puntos de unión específicos, evitando así la invasión no deseada.
Los probióticos modulan la actividad metabólica de la microflora intestinal. 

Varias cepas de bacterias ácido lácticas ejercen funciones de defensa en el epitelio intestinal. Por eso es importante la ingesta de probióticos ante diarreas o estreñimiento, personas con piel atópica o ante la toma de antibióticos, pero en éste último caso es importante separar las tomas de antibiótico y probiótico para que cada uno haga su función. Incluso en bebés se puede utilizar para el tratamiento del cólico del lactante, diarrea y o estreñimiento.